3 tipos de empleado ¿Es usted uno de ellos?

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Conocer rasgos básicos de personalidad de las personas que están junto a usted lo ayuda a relacionarse con ellos de manera más efectiva. Esto es especialmente cierto en el lugar de trabajo. Si tiene responsabilidades de liderazgo sobre otros, este conocimiento le ayudará a relacionarse con ellos más empáticamente, conducirlos de manera efectiva y lograr mejores resultados. A cambio, su organización se beneficiará de mejores niveles de rendimiento y un ambiente laboral más positivo.

Tipo 1: el vividor

El término tal vez suena muy despectivo pero en última instancia, igual hace su trabajo. Estos son aquellos que buscan una fuente de ingresos; no por un trabajo. Los vividores sólo están interesados en obtener el dinero que necesitan, y están dispuestos a trabajar por él solo si es necesario. Al principio, todos parecen tener los pies en la tierra, entusiastas y encantadores. Sin embargo, en el mediano a largo plazo, todos se ven como holgazanes, engañosos y mediocres, mostrando pequeñas mejoras solo cuando saben que están siendo observados. De hecho, cuando se sienten completamente hartos de sus trabajos, serán abiertamente descuidados, irresponsables y desafiantes, como si supieran que estaban exprimiendo las últimas oportunidades de sus puestos actuales.

Tipo 2: El trabajador

Estos son los que realmente buscan un trabajo. En otras palabras, las personas que sienten la necesidad de ser útiles y prefieren trabajar por un ingreso.. Dentro de ellos, la necesidad básica de supervivencia financiera ha sido reemplazada por un sentido de dignidad basado en la convicción de vivir honestamente y dar un buen ejemplo. Son mucho más productivos ya que tienen un alto sentido de compromiso y responsabilidad. Sin embargo, generalmente tienen dificultades para superar sus propios límites y es probable que no funcionen más de lo que inicialmente se les pidió. Por alguna razón, es difícil para este tipo de ver más allá del momento presente, por lo que la idea de hacer un esfuerzo extra para los beneficios futuros es confusa. Creen que deben ser promovidos por hacer lo que se les pidió originalmente, no por entregar algo adicional. Ya sea justificado o injustificado, este modo de pensar tiende a limitar su desarrollo personal y profesional.

Tipo 3: El emprendedor

Estos son aquellos que persiguen un propósito más elevado. En otras palabras, su motivación principal trasciende la necesidad de dinero y su idea de ser útil está intrínsecamente ligada a hacer algo que realmente quieren hacer. Tienen una clara misión y visión de sus metas y propósitos personales. En este sentido, este tipo de empleado supera las limitaciones de los tipos 1 y 2, lo que significa que siempre darán la milla extra. Sin embargo, los emprendedores se enfrentan a otros tipos de desafíos derivados de su impulso de éxito a veces mal administrado y de su iniciativa personal.

Tal como se puede prever, los emprendedores tienden a comenzar sus propios negocios en algún momento de sus vidas. Por un lado, esta inclinación podría ser considerada arriesgada por las organizaciones que los contratan e invierten recursos en su desarrollo profesional. Por lo tanto, siempre que la organización sepa cómo aprovechar, canalizar y aprovechar el talento de los emprendedores, este tipo será muy valioso para la mayoría de las organizaciones.

La anterior clasificación es un esquema muy simple, si nos ponemos a hilar delgado y a tomar muchas otras teorías provenientes de los libros relacionados con el tema, se podrían hacer muchas otras clasificaciones más complejas. En conclusión, conocer esta clasificación es un conocimiento valioso para los propietarios de empresas, profesionales de recursos humanos y cualquier otra que cumpla un papel de liderazgo en un ambiente laboral.

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